
El amor es la drogra más fuerte que existe.
Biónico hace hasta lo imposible para complacer a su Flaca, Calvita no se resigna a perder a su amigo por una mujer, mientras yo no dejo de imaginar a La Bachata de Biónico como el Trainspotting dominicano. Las frías calles de Edimburgo se ahogan en el sudor de un barrio de Santo Domingo y ya no tenemos al Renton de Danny Boyle, sino al Biónico de los muchachos de Mentes Fritas. Desde la secuencia inicial la película advierte un viaje singular, frenético y que nos llevará al borde de lo absurdo.
Con una sola secuencia el guion de Cristian Mojica y Yoel Morales nos mete de golpe en la vida de un adicto con ribetes de antihéroe. No necesitamos una exposición prolongada o diálogos extensos para conectar con ese Biónico y sentir que lo conocemos de toda la vida. Manuel Raposo logra uno de los mejores protagónicos del cine dominicano con un personaje que corteja al espectador constantemente rompiendo la cuarta pared para borrar la línea entre la ficción y la realidad. Su cómplice Calvita (El Napo) es el complemento perfecto y se para a su altura con una interpretación potente y que desborda carisma.
La Bachata de Biónico es una comedia romántica que encuentra su identidad cultural retratando la marginalidad. Usando el metacine como herramienta narrativa, el director Yoel Morales logra una obra que se siente orgánica, cercana y visualmente provocadora. Desde la irreverencia nos hace reír a carcajadas y al mismo tiempo nos increpa con una realidad que pega con una fuerza devastadora. Tal vez el delirio de Biónico por su Flaca nos dice que también en medio del caos y la precariedad, el amor existe.
Biónico, Calvita, La Flaca, Olfa, Andrés MMG, El Ingeniero no son personajes que podamos explicar, pero sí podemos sentirlos. Su fuerza trasciende la pantalla, tiene profundidad emocional. La Bachata de Biónico es el espejo donde esos seres cotidianos se reflejan e imitan la vida desde la distorsión de la ficción. Biónico es una fantasía construida con fragmentos de realidad. Cada arrebato de Biónico y Calvita es un desafío a la narrativa convencional.
La Bachata de Biónico encuentra su ritmo en los impulsos, las contradicciones y el caos. La cinematografía de Alexander Viola y la música de Pablo Alcántara (Mediopicky) logran crear ese peculiar universo en el que habitan estos personajes que se filtran y logran existir más allá de la pantalla.




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