Cuando el príncipe Adam levanta su espada y grita: «¡Por el poder de Grayskull… yo tengo el poder!», me transporta a otra época. Ya no es Adam, ahora es el legendario He-Man. Yo ya no soy el adulto que entró a la sala de cine, soy el niño tirado en el piso frente al televisor que fantasea con los poderes ilimitados de ese He-Man. Este personaje es uno de los que más influenciaron mi niñez, la figura de acción de He-Man era uno de mis juguetes más preciados. Nostalgia y escepticismo se mezclan cuando me enfrentaba a Amos del Universo en la gran pantalla luego del intento fallido de 1987.
Si algo tiene esta película de Travis Knight es que se empeña en captar la esencia de los dibujos animados. No solo a nivel de la caracterización de los personajes, sino también a nivel conceptual. Amos del Universo se apega con precisión a la fantasía, la abraza y hace de ella el mejor aliado para montar su narrativa. Estamos ante un filme que sabe muy bien lo que es y no pretende ser nada más. El fantástico mundo de Eternia con He-Man y Skeletor enfrentados cara a cara es donde el filme encuentra su mejor forma. Cuando salimos de ese mundo de los dibujos animados y vemos a ese Adam sin sus poderes en el planeta Tierra, la película pierde ritmo.
Amos del Universo es una película al servicio de los fans. Es difícil que el público que no tuvo contacto con esos dibujos animados pueda encontrar una conexión aquí. Aun cuando la historia pretende tener ese subtexto que la acerca a los orígenes de Superman, con el hijo único enviado a la Tierra antes de que su planeta natal sufra el colapso. Esto no es suficiente para enganchar a un público que nunca escuchó sobre Orko o Cringer. Travis Knight procura duplicar los dibujos animados para conjurar la magia de Eternia y el castillo de Grayskull. En la mayor parte lo logra a pesar de algunos cambios creativos en algunos personajes clave como el de Duncan, que interpreta Idris Elba. Donde mejor acierta es con Nicholas Galitzine, cuando es He-Man y con Jared Leto haciendo de Skeletor. La concepción de este Skeletor nos hace olvidar la funesta apuesta del Skeletor de Frank Langella en el filme de 1987.
Esas 2 horas y 20 minutos le pesan mucho a ese guion que tiene muy buenos momentos, pero que también tiene muchas secuencias que no aportan al ritmo narrativo. Amos del Universo es una película entretenida; es la reivindicación en la gran pantalla de un personaje que trascendió la televisión para convertirse en un ícono de la cultura popular. El filme no pretende reinventar un mito sino enseñarnos su verdadera esencia. Apuesta a la emoción y la nostalgia y con el grito de «¡Yo tengo el poder!» He-Man justifica el precio de la taquilla.





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