En 2019 la crisis financiera libanesa llegó a su punto de quiebre. Las protestas ciudadanas alcanzaron su punto más alto, los bancos cerraron sus puertas y luego comenzaron a imponer restricciones sobre los retiros y transferencias de sus ahorristas. Tres años después, el colapso fue total: el dinero estaba congelado en las cuentas, nadie podía acceder a sus ahorros y muchos ciudadanos tomaron medidas extremas para recuperarlos. Es precisamente en ese funesto 2022 donde se ambienta Furies, de Rami Kodeih, una propuesta de ficción que se acerca dolorosamente a la realidad.
Dalia (Maria Nakouzi) atraviesa una delicada situación de salud y necesita dinero para iniciar el tratamiento que le puede salvar la vida. Su hermana mayor, Maro (Rym Mroueh), hace hasta lo imposible para que el gerente del banco donde tienen sus ahorros les permita acceder a los fondos para cubrir el costo del tratamiento. Ante las constantes trabas del banco y consumida por la desesperación, Maro toma una decisión drástica: robar el banco.
El guion de Rami Kodeih y Nora Mariana se mueve con los códigos de los thrillers de robos: primero llega la motivación, luego se estudia el objetivo, se elabora el plan y finalmente se pasa a la ejecución. Los dos primeros actos definen a los personajes y el inusual plan para lograr su objetivo, mientras que el tercero nos envuelve en el robo y en las consecuencias que este acarrea para las protagonistas. Furies se ancla en la idea del robo justificado: Maro y Dalia solo quieren recuperar su propio dinero para pagar el procedimiento médico de Dalia. Ese argumento nace de la experiencia personal de Nora Mariana y Rami Kodeih.
Furies se destaca por su gran ritmo narrativo. Desde el primer momento, la tensión se va acumulando y da la sensación de estar ante un volcán a punto de hacer erupción. La elaboración del golpe evoca películas clásicas como Rififi (1955) y The Killing (1956), más a nivel conceptual que de puesta en escena. La anticipación, los detalles, la volatilidad de los involucrados y el factor suerte son elementos recurrentes en este tipo de filmes, y aquí están manejados a la perfección.
El filme bebe también de Thelma & Louise (1991). Kodeih traslada la energía de sus dos protagonistas fuertes del road movie al heist movie. Están la creciente sensación de llegar al punto de no retorno, las mujeres que actúan al margen de la ley y los hombres y las instituciones como obstáculos. Todo esto hace que Maro y Dalia se perciban como una especie de reencarnación de las heroínas del clásico de Ridley Scott.
Furies funciona como un thriller de robos y también como una fuerte crítica social. Cada obstáculo que enfrentan Maro y Dalia representa el dolor de toda una nación. Es una propuesta con una cinematografía formidable, bien montada y cargada de tensión. Es cine de género de mucha calidad.




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