Cine y monstruos es una receta tan vieja como el cine mismo. Mucho antes de que Jaws (1975) convirtiera a los monstruos de celuloide en maquinarías modernas para generar blockbusters, ya el cine había aterrorizado a las audiencias con toda una legión de criaturas grotescas. King Kong, La Criatura de la Laguna Negra, Nosferatu, El Golem… el material del que las pesadillas se alimentan siempre ha encontrado en la gran pantalla un terreno fértil. Hope, la nueva película del director coreano Na Hong-jin, nos recuerda que esa vieja fórmula sigue siendo tan efectiva hoy como lo fue hace cien años.
Hace diez años que Na Hong-jin estrenó una película como director y guionista. En 2016 le regaló al mundo The Wailing, en mi opinión, una de las mejores películas de terror de los últimos veinte años. Esta nueva propuesta nos lleva hasta un pequeño pueblo costero en Corea del Sur. La aparición de un animal mutilado activa una alerta en la pequeña comunidad y el jefe de policía, junto a un grupo de hombres, intenta comprender qué criatura pudo haber causado tal estrago. La amenaza desconocida pronto se convierte en un conflicto que amenaza la vida de todos los habitantes.
En Hope tenemos una propuesta que abraza el cine de género para estructurar una narrativa de ritmo frenético con un montaje maravilloso y una puesta en escena impecable. El director utiliza todos los clichés y convenciones del cine de monstruos, acción y ciencia ficción para construir una parodia efectiva que funciona tanto como una comedia trágica como una película de acción de alto nivel. Una vez que Na Hong-jin pisa el acelerador, ya no hay marcha atrás; emprendemos una carrera contrarreloj a toda velocidad. Los planos secuencias, las secuencias de persecuciones, el uso de la cámara lenta para introducir a los protagonistas en medio de la acción y el monstruo indestructible, son los lugares comunes del género que el director dobla a su antojo para crear una narrativa contundente.
Dentro de esa estilizada y majestuosa puesta en escena encontramos que el guion no funciona con la misma precisión en todos sus actos. Hay momentos donde la lógica interna del relato se altera y da paso a algunas incongruencias. Para buena fortuna, la potente interpretación del elenco sostiene la película de principio a fin. Ya sea en los momentos más tensos o en las secuencias más jocosas, las interpretaciones son simplemente fabulosas. Hope muestra de manera sutil un subtexto que nos propone un dilema y nos hace reflexionar sobre quién es el verdadero monstruo, pero esto queda enterrado en un segundo plano.
Hope encuentra su mejor forma cuando se arroja por completo al juego que propone y nos deleita con una clásica historia de monstruos y acción. Na Hong-jin encuentra nuevas maneras de jugar con las convenciones del género y nos regala un filme técnicamente impresionante. La película nos atrapa desde su primera secuencia y no nos deja recuperar el aliento hasta que ruedan los créditos finales.




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