En el imaginario colectivo de las legiones de fanáticos de los cómics, Spider-Man siempre va a tener un lugar especial. Desde que apareció por primera vez en una historieta en 1962, este personaje de Stan Lee y del dibujante Steve Ditko se ganó el cariño del público. Estábamos ante un ser común que de repente obtiene poderes extraordinarios; vimos a un ser humano vulnerable con los mismos problemas de cualquier terrícola. Spider-Man se sentía cercano y nos permitió fantasear con la idea de convertirnos en superhéroes. En Spider-Man: Brand New Day volvemos a ese héroe que imaginó Stan Lee tratando de salvar a su querido New York, al tiempo que intenta lidiar con los problemas cotidianos del tipo común.
Desde su debut en el MCU (Marvel Cinematic Universe) en la película Captain America: Civil War (2016). Tom Holland ha encarnado a Peter Parker en siete películas, cuatro de ellas en solitario. Desde Homecoming (2017) hasta esta Brand New Day (2026) hemos visto al adolescente navegar por la secundaria, luchar junto a los Avengers contra Thanos y tener que sacrificar la relación con el amor de su vida. Ese arco dramático nos ha llevado del adolescente ingenuo e inseguro a un personaje que tiene que madurar a la fuerza con los tragos amargos del duelo, una y otra vez. Luego de los acontecimientos de No Way Home (2021), Spider-Man se encuentra solo, ya que MJ no recuerda que eran novios, Ned no sabe que eran mejores amigos, todo el mundo ha olvidado que Peter Parker es Spider-Man y aquí se reinicia el personaje con la esencia clásica del joven anónimo.
Spider-Man: Brand New Day funciona porque entiende que es una película de superhéroes pura y simple. Ofrece un buen balance entre acción, humor y momentos de intimidad. Aunque ya no estamos ante el adolescente de secundaria, sino ante el joven que coquetea con la adultez. La película no pretende dejarnos un estudio profundo del personaje. El filme abraza la idea de las aventuras de los cómics y la reproduce en pantalla con fluidez. Spider-Man es carismático, vulnerable, leal, pero sobre todo es un paladín de la justicia. Las secuencias de acción perfectamente coreografiadas y con una fabulosa puesta en escena son el vehículo perfecto para que Spidey luzca sus impresionantes habilidades. Mientras Peter Parker batalla con sus dilemas internos, tiene también que enfrentarse a los enemigos que asedian la ciudad.
Tal vez el punto menos fuerte de esta Spider-Man: Brand New Day es el villano central. En el cine, un protagonista es tan bueno como su antagonista le permita ser. El arco narrativo del héroe está condicionado por la fuerza de su villano. Aquí no tenemos ninguno de esos memorables adversarios que han puesto a Spider-Man contra las cuerdas en más de una ocasión. Aquí Peter enfrenta su buena carga de obstáculos y tiene que emplearse a fondo para superarlos, pero el peligro real es una batalla que se lucha en el plano psicológico. Su gran momento no llega en ese gran clímax de duelo final sino en las pequeñas batallas que enfrenta antes de llegar a ese último combate.
Como ya es costumbre en los filmes del universo de Marvel, el arácnido cuenta con aliados que le ayudan a salir triunfante. En esos personajes secundarios la película también encuentra terreno fértil y nos regala momentos muy notables tanto en las secuencias de acción como en los momentos más personales. Spider-Man: Brand New Day encaja muy bien como una progresión natural en esta saga de Tom Holland como Peter Parker y prepara el terreno para la futura aparición del personaje en otras películas de la Casa Marvel.
Estamos ante una aventura entretenida que comprende que el verdadero poder de Spider-Man es su humanidad. Que su vigencia está en ser ese joven que tiene dilemas morales, que riñe con el duelo, que tiene que cargar con el peso de sus decisiones y, aun así, siempre procura hacer lo correcto. Es un superhéroe cercano y su carisma lo convierte en uno de los más queridos y representativos de la cultura popular.




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