Puntuación: 2 de 5.

Cuando a una película hay que ponerle apellido, la cosa ya no apunta bien. Solo con las sagas principales las historias de momias han parido más de 10 películas. Si miramos remakes, películas derivadas y otras adaptaciones, podríamos contar más de 20. Por eso no es de extrañar que ahora nos llegue La Momia de Lee Cronin (2026) pues de otra manera no habría forma de saber a cuál monstruo nos enfrentamos. Este Cronin nos trae una historia más gráfica, que explora la leyenda de las momias desde una perspectiva diferente y recurre a un horror duro con ribetes de gore. 

Charlie (Jack Reynor) es un reportero norteamericano que se encuentra trabajando en Egipto. Junto a su esposa Larissa (Laia Costa) y sus hijos Katie (Natalie Grace) y Sebastián (Shylo Molina). La rutina de sus días se quiebra cuando la pequeña Katie es secuestrada. El trágico evento los destruye y terminan regresando a Estados Unidos para comenzar a rehacer sus vidas. Ocho años más tarde, una llamada inesperada trae noticias de Katie, su hija fue encontrada con vida. El esperado retorno se transforma rápidamente en una pesadilla para la familia.

Lo primero que hace La Momia de Lee Cronin es sacarnos de las ruinas del antiguo Egipto para colocar el terror en un entorno moderno. El director nos acerca el terror y nos saca de las legendarias pirámides para ponernos en un ambiente más común. La película comienza como la clásica historia de terror utilizando todos los trucos que ponen al espectador en el punto exacto para hacerle saltar del susto. A medida que el filme avanza, vamos rozando una mezcla de géneros que nos llevan de un lugar a otro, detectives, investigación, terror sobrenatural, gore, humor negro. Lee Cronin toma un poco de todo para su ejecución, pero la apuesta resulta demasiado ambiciosa.

Si lo miramos de manera fragmentada, tenemos algunos episodios que funcionan mejor que otros. La introducción es muy efectiva, el punto de giro se adapta muy bien al ritmo de la primera parte, pero el nudo de la historia es muy disperso y sentimos que la historia salta de un lugar a otro sin lógica alguna. Tendremos que esperar hasta la secuencia final para volver a encontrar fuerza narrativa. Ese último acto muestra lo mejor de La Momia de Lee Cronin a nivel de puesta en escena, en ese momento la película logra conjugar de manera efectiva terror, gore y humor negro.   

Tal vez se busca reinventar el mito aterrizándolo en un terreno más físico, visceral y por momentos funciona. Podemos ver potencial en la idea detrás de La Momia de Lee Cronin, pero al final el resultado es una película muy irregular.