Puntuación: 4 de 5.

Desde 2009, cuando hizo Drag Me to Hell, Sam Raimi no pisaba el terreno del horror con tanta firmeza. Con Send Help (2026) vuelve a sus raíces y compone una obra que utiliza el terror como vehículo para hacer una dura crítica a esa ferocidad inhumana del mundo corporativo moderno. Como es costumbre con Raimi, su historia se plantea desde premisas muy básicas y que no precisan mucha información para que el espectador se meta en el mundo que les tocará habitar a los protagonistas.

Linda Liddle (Rachel McAdams) trabaja para el departamento de planificación estratégica de una megacorporación; su trabajo es vital, pero está estancada en el mismo puesto por años, atrapada en el juego de poder de los altos mandos. Bradley Preston (Dylan O’Brien) acaba de heredar la posición más alta de la compañía y este cambio representa una amenaza mayor para las aspiraciones de Linda. Desde aquí arranca Send Help a establecer las líneas de cada personaje para desarrollar una historia que los pone a ambos en una situación extrema de manera inesperada.

El agudo humor negro de Raimi es la espina dorsal de Send Help. Mientras los protagonistas luchan por sus vidas en esa isla desierta, vamos entendiendo que cada situación es una analogía de lo que sucede en esas torres de marfil que construyen los conglomerados empresariales. El filme nos habla también de lo golpeada que resulta la figura femenina en el juego de trepar la escalera corporativa. Luego de sembrar una base fuerte, la película se propone mantener la tensión, objetivo que logra gracias a la precisa mano de Sam Raimi.

El horror gráfico se combina con el susto oportunista para hacer que el espectador salte del asiento. Sen Help no reinventa nada, se aferra a los elementos más básicos y de los códigos conocidos del género del horror para lograr un filme que es efectivo en cada una de las secuencias que pretenden subir el ritmo cardíaco. De igual manera Raimi logra incomodarnos con su humor macabro para recordarnos que su propuesta tiene un subtexto igual de importante que la odisea que viven Linda y Bradley.

Send Help es un poderoso recordatorio de que Sam Raimi es un artesano del horror. Un director que maneja un humor perverso como pocos y que logra un gran ritmo en sus historias. Combinando una sátira social con horror nos lleva más allá del susto barato. Estamos ante una potente metáfora sobre el precio de escalar en el mundo corporativo moderno.