Por Hugo Pagán Soto
Si hay algún genero o más bien sub-genero en el mundo del cine que no se asocie mucho con la población masculina, debe ser sin temor a equivocarnos el de la llamada comedia romántica, claro que sabemos que aparecerán sus excepciones pero no hacen más que confirmar la regla. Y es que por lo regular ese es el tipo de películas donde hasta el gato sabe como acabaran las cosas a los quince minutos de empezar, donde las situaciones se calibran de manera tal que no hay espacios para finales anti-climáticos, ni mucho menos para que el galán no termine acaramelado con el amor de su vida.
De cuando en cuando nos llegan algunas de esas «comedias románticas» que por alguna razón se salen del montón, no es que se niegue a su estilo  o que no nos resulte trillada, sino que de alguna manera nos atrapa y nos convence y nos hace seguirle el juego. Es exactamente lo que nos pasa con «Silver Linings Playbook» una película que no desborda originalidad ni tampoco es innovadora en la forma en como nos cuenta la historia, pero que tiene encanto.

David O. Russell nos trae ahora una historia sobre dos personas que tendrán que lidiar con sus propios demonios para encontrar un lugar en la sociedad y para recuperar sus vidas. Como dijimos anteriormente no los vamos a llamar a engaños, la mayoría de nosotros sabemos como van a terminar las cosas antes de la mitad del camino, pero aun así el guión está bien construido y las situaciones bien estructuradas. El humor funciona a la perfección y a veces roza el humor negro y hasta de paso encuentra espacio para una que otra crítica social.
Donde realmente «Silver Linings Playbook» nos roba los sentimientos es con las actuaciones, todo el elenco funciona de manera perfecta desde los principales hasta los más secundarios, todos pero todos están excelentes. Iniciando por Bradley Cooper que ha puesto su nombre a sonar hasta por Papúa y Nueva Guinea con esta interpretación, Cooper se transforma en un sujeto con un trastorno de bi-polaridad que lo convierte en un personaje complejo a nivel mental y excentrico en sus actos. Como si fuera poco a la mezcla se añade la exuberante Jennifer Lawrence en el rol de una chica que no tiene nada que envidiarle a Cooper, si de lunáticos hablamos, con esta actuación Lawrence demuestra que tiene talento de sobra y que su carrera va para largo.
Del otro lado de la cancha tenemos una larga lista de secundarios que completan un elenco formidable, Robert De Niro está como hace años no lo veíamos y la menos conocida pero muy talentosa Jacki Weaver vuelve a sorprendernos. Hasta Chris Tucker nos impresiona con su papel de Danny el amigo espontaneo, no recordamos un papel que nos haya hecho creer que el Sr. Tucker realmente podía actuar. Es esa perfecta mezcla de los personajes y lo bien definido de sus características hacen que este filme brille.
Un elemento imprescindible en este tipo de películas es la química entre sus protagonistas, en este caso Cooper y Lawrence ambos se complementan a la perfección, sus momentos juntos en pantalla son excelentes y logran hacer conexión. La diversidad de emociones de ambos personajes crean una explosión de sentimientos que por momentos abruman. Definitivamente esta es una de esas películas que podemos disfrutar en pareja y a la vez nos llevamos algo más que simple entretenimiento.
Calificación: 8/10
Ficha Técnica:

  • Dirección: David O. Russell.
  • Guión: David O. Russell, Matthew Quick (novela).
  • Reparto: Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro.
  • Genero: Comedia, Romance.
  • Duración: 122 min.
  • País: USA.


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