Con El Espadachín Manco (1967) se produjo un movimiento sísmico de proporciones épicas. Por tratarse de un filme de artes marciales, puede que su valor en la historia del cine sea subestimado. Cada cierto tiempo llegan películas que transforman géneros y que redefinen la forma de ver y hacer cine y esta es una de ellas. Antes de este estreno el cine de artes marciales se inclinaba por la fantasía y el melodrama para narrar sus historias. Con la nueva visión de Chang Cheh el tono cambió para componer una narrativa más física, violenta y que se alimentaba de la épica de la venganza.
A diferencia del cine de artes marciales japonés, que tenía figuras heroicas masculinas y que apostaba por historias cargadas de acción, la industria de Hong Kong se apoyaba en figuras femeninas que dominaban la taquilla y sus relatos se componían desde el melodrama. A nivel comercial esto funcionó muy bien por muchos años, pero los estudios querían competir con las epopeyas de los samuráis. Así llegamos hasta la apuesta de los estudios Shaw Brothers con El Espadachín Manco. Los estudios Shaw era una de las casas más importantes del cine oriental y principalmente las películas de artes marciales. Apoyados en uno de sus mejores directores, Chang Cheh, lograron crear un filme que cambió las reglas del juego para siempre.
El Guerrero Que Cambió El Wuxia
Con la historia del guerrero marcado por la tragedia desde niño, que pasa por el exilio y regresa para defender el honor propio y el de su maestro, El Espadachín Manco creó no solo una nueva forma de contar aventuras de los guerreros de las artes marciales, sino también una nueva figura patagónica. Ese personaje de Fan Kang interpretado por Wang Yu (conocido internacionalmente como Jimmy Wang Yu) se convirtió en el arquetipo del antihéroe de las leyendas de artes marciales de Hong Kong.
El Espadachín Manco marcó un punto de inflexión masivo en el wuxia, ese género literario chino que enfocaba sus historias en esos guerreros errantes prodigios de las artes marciales y maestros del combate con espadas, por lo regular con historias cargadas de romance y fantasía. Desde los años 20 en China se adaptó el wuxia al cine, pero fue en los 60 en la industria de Hong Kong donde el género alcanzó su esplendor. El filme de Chang Cheh no solo revolucionó un género cinematográfico, sino que revivió toda una industria.
El legado de El Espadachín Manco prevalece hasta hoy y su influencia se puede ver de manera directa o indirecta en muchas películas. Hero (2002), El Tigre y El Dragón (2000), Blind Fury (1989), Kill Bill: Vol. 1 (2003), son solo algunas de ellas. La tragedia y la odisea de venganza crearon un mito que trasciende el tiempo y que aún resuena con fuerza en el cine contemporáneo.





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