Puntuación: 3 de 5.

Es fácil para la audiencia conectar con las películas con historias de crimen. Ese factor binario de contrastar la figura del bien contra el mal, encarnada por policías y delincuentes respectivamente, pone al espectador en una zona de confort. El cerebro solo debe elegir una de dos opciones y dejar que nuestras ideas y conceptos se encarguen del resto. En el caso de Crimen 101 (2026) la película se adhiere muy bien a las reglas del juego en el terreno de los thrillers de crimen. Nos vemos ante la clásica historia de policías contra ladrones.

Como es común en este tipo de películas, el guion busca trascender convirtiendo al ladrón en un antihéroe con el cual podemos empatizar. Ese Davis que interpreta Chris Hemsworth es un criminal que de apega a un estricto código moral que desde su perspectiva justifica sus acciones delictivas. Desde ahí se crea la estructura de ese personaje central sobre el cual gravitan todos los otros. Primero está el policía veterano (Mark Ruffalo) que está obsesionado con resolver el caso de los misteriosos robos. Luego tenemos a Sharon (Halle Berry) una ejecutiva de una firma aseguradora que es pieza vital en el plan de Davis. Entonces llega Maya (Monica Barbaro) el interés amoroso y la pieza que humaniza al personaje central. Con todas las piezas en juego solo falta el elemento antagónico que se nos presenta con el personaje de Barry Keoghan, un desequilibrado delincuente.

El planteamiento de Crimen 101 funciona muy bien. La historia está a medio camino entre Thief (1981) y Heat (1995). Su estética visual bordea el neo-noir y a nivel conceptual sus personajes tienen muchos grises que se acentúan con los dilemas morales que constantemente enfrentan. Los robos meticulosamente calculados, las persecuciones y la idea del último gran golpe son los elementos que imprimen el ritmo a la historia y mantienen la tensión en un nivel alto.

Crimen 101 es una de esas películas que en estos tiempos hubiera aterrizado de manera directa en algún servicio de streaming, pero que por buena fortuna encontró el camino hasta la gran pantalla. El filme ofrece precisamente lo que promete. Un thriller con buen ritmo y bien realizado. Su único punto débil es que se apresura mucho por complacer y crear el final ideal, lo que le resta un poco de fuerza dramática.