Puntuación: 3 de 5.

Mortal Kombat es uno de los videojuegos más famosos de la historia. Su impacto ha trascendido las consolas con una presencia constante en la cultura popular desde que la compañía Midway Games lanzó la primera versión en 1992. La violencia gráfica y los famosos fatalities fueron algunos de los motivos para que años después se creara el sistema de clasificación por edades para los videojuegos en Norteamérica. El legado de Mortal Kombat se expande a un universo que incluye películas, series, caricaturas y productos promocionales. En 1995 tendríamos la primera adaptación cinematográfica, seguida de un relanzamiento de la franquicia en 2021. Ahora tenemos Mortal Kombat II, que es una secuela directa de la versión de 2021.

Adaptar un videojuego es siempre una tarea complicada. Por un lado, tienes las legiones de fanáticos y por el otro al público que nunca ha dedicado un minuto de su tiempo frente a una consola. Los estándares y expectativas de ambos grupos son muy distintos y el cineasta busca encontrar el equilibrio perfecto para complacer a uno y al otro. De entrada, parece lo más sensato, pero en el caso de Mortal Kombat II la apuesta fue otra. El director Simon McQuoid y su equipo decidieron crear una película estrictamente para los fans, para esos niños y adolescentes que en los 90 intentaron una y otra vez los fatalities y que se destruyeron los pulgares para no quedar humillados con los funestos Flawless Victory o Finish Him. Pero también para las nuevas generaciones que todavía hoy siguen tratando de derrotar a Shang Tsung, Shao Kahn y demás villanos.

De las tres adaptaciones para el cine que ha tenido Mortal Kombat, esta es la mejor lograda a nivel de concepto y realización. El filme nos hace olvidar la poca profundidad de su historia y la poca relevancia de su estructura dramática con una puesta en escena dinámica y un ritmo muy fluido. La película no pretende ser más que un puro vehículo de entretenimiento al servicio de los fans y esto le funciona muy bien. Mortal Kombat II apela a la nostalgia y termina siendo efectiva porque no se toman las cosas en serio; nos recuerda que estamos en un videojuego de combate y que estos combates son violentos y fantásticos. Karl Urban como Johnny Cage es el perfecto escape cómico y finalmente se reivindica al personaje de Liu Kang (Ludi Lin) con un momento épico. Shao Kahn (Martyn Ford) es uno de los villanos más legendarios del juego y aquí se le concibe de manera imponente.

No solo con el repaso de personajes importantes del videojuego encuentra la película su mejor forma, sino también con los escenarios. Cada set nos recuerda esos mundos que veíamos en la televisión mientras luchábamos por nuestras vidas. Mortal Kombat II busca ser una extensión del videojuego; es una partida extendida en la que no tenemos el mando en la mano. No quiere elaborar una historia profunda sobre esos personajes, solo quiere ofrecer la adrenalina de las peleas y ahí encuentra su fuerza. Fuera de las bases de fanáticos y aquellos que como yo alguna vez estuvimos contagiados con este juego, esta película no va a funcionar igual. Pero igual la pelea entre Liu Kang y Kung Lao vale el ticket de entrada.