Puntuación: 5 de 5.

Hay películas que se adelantan tanto a su época que solo el tiempo les otorga el verdadero valor que merecen. Bringing Up Baby (1938) de Howard Hawks es el ejemplo perfecto. Un fracaso en la taquilla, la crítica la menospreció y la academia no la consideró para el Oscar. El fracaso fue tal que Hawks perdería su trabajo con RKO. Esta fue la primera película de un acuerdo para seis filmes del director con la casa RKO, pero el desastre en las recaudaciones hizo que la productora cancelara el contrato. Para Katharine Hepburn las cosas también se tornaron difíciles y la actriz tuvo que pagar por su contrato para poder salirse del acuerdo con RKO.

Así de caótica como es la aventura de los personajes de Hepburn y Cary Grant en esta historia de Dudley Nichols y Hagar Wilde, así fue el estreno de Bringing Up Baby. El mundo no estaba preparado para una de las comedias más vanguardistas de todos los tiempos. Hoy el mundo del cine se rinde ante una obra que es un punto de referencia no solo en el género de la comedia sino también en lo que se refiere a la estructura narrativa. Howard Hawks sentó las bases para la evolución del screwball comedy, esa comedia de diálogos rápidos, situaciones absurdas y confrontaciones constantes entre los protagonistas pasó de ser simple evasión para convertirse en un medio para montar discursos más profundos. El ritmo vertiginoso pero equilibrado y cargado de conversaciones ingeniosas marcaría un nuevo estándar para las futuras comedias de enredos románticos.

En Bringing Up Baby, Hawks empujó los límites de las dinámicas tradicionales de los años 30 invirtiendo los roles. El David Huxley de Cary Grant es un ilustre paleontólogo que ha dedicado parte de su carrera a trabajar para un museo. Su personaje es torpe y reprimido. En la contraparte tenemos a la Susan Vance de Katharine Hepburn, una mujer fuerte, impredecible, libre y capaz de dominar cada situación que enfrenta. La química entre Hepburn y Grant es impresionante, pero el público no estaba listo para la inversión de roles.

El ritmo impecable, el perfecto manejo de la comedia física en equilibrio con diálogos punzantes hacen de este filme una verdadera obra maestra. Bringing Up Baby es uno de los pilares del cine; esa comedia frenética, inteligente y perfectamente estructurada tiene aquí su origen. Hepburn, Grant y un leopardo terminan siendo una fórmula ganadora y el arquetipo sobre el cual las futuras generaciones construyeron.