En el cine de deportes la épica es una constante, la hazaña histórica, el triunfo del no favorito, la jugada ganadora en el minuto final, son recursos narrativos que sirven de base para los guiones de las películas dentro de este subgénero. En el caso de Eephus (2024) de Carson Lund el punto de apoyo se aventura por un sendero muy diferente. El director se decide por una película que, apuesta por lo cotidiano, sin gloria, pero con humanidad concibe una película sobre béisbol que es prácticamente una carta de amor al juego.
Dos equipos de una liga recreacional en un pequeño pueblo se dan cita para el juego final en el estadio que los ha visto enfrentarse por años antes de que sea demolido. Eephus no nos habla de la grandeza de equipos profesionales, ni de estadios llenos de fanáticos. Nos habla de hombres comunes y corrientes que juegan por pasión y quizás hasta por la nostalgia del tiempo pasado. Desde ahí se construye una historia que usando el juego como analogía reflexiona sobre la vida, el paso del tiempo y el apego como obstáculo. El tono cómico mueve la historia por los clásicos tres actos con una fluidez impresionante.
Eephus sorprende porque se sale del molde clásico de las películas deportivas y logra un buen balance entre la comedia y el drama. Esos personajes nos importan más allá de la trivialidad de su “último gran encuentro”, ninguno será recordado en los libros de historia, ninguno trascenderá para llegar a las Grandes Ligas, pero nos importan desde su intimidad y lo simple de sus vidas. La aceptación del fin de una era se convierte en el punto de pivote para el humor, pero también para llenar al béisbol de nostalgia y encontrar las razones que nos hacen amar el juego.
Carson Lund logra una película pequeña, pero con mucha fuerza emocional. Eephus es una carta de amor al juego que retrata la vida misma y nos hace reflexionar con humor sobre las cosas realmente importantes y como la felicidad puede ser disputar un partido de béisbol intrascendente o aferrarse a rituales básicos que dan sentido a la vida.




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