El western y el cine de samuráis han tenido una relación larga y muy productiva en la historia del cine. Ya sea con adaptaciones directas de un género a otro o con híbridos que conjugan estilos y ejes temáticos para rendir homenaje, el cine siempre ha disfrutado de esa danza entre género que parecen haber nacido para encontrarse. Tornado (2025) de John Maclean es una más para agregar a ese listado. Este es apenas el segundo largometraje del director escocés y es también su segundo western.
Tornado nos aleja del oeste americano y nos lleva a la Escocia de 1790. En ese trasfondo una joven chica japonesa trata de evadir a una banda de mercenarios. La premisa del filme es simple y se nos presenta en la manera clásica como un juego del gato y el ratón. Tornado (Kôki) es la presa y Sugarman (Tim Roth) es el líder de la banda que la asedia. El guion juega con el humor negro y el suspenso para construir una historia de ritmo pausado que se alimenta de los saltos en las líneas temporales para agregar agilidad a la narración.
Un Western Con Alma de Samurái
Es en la puesta en escena precisa y bien cuidada donde Tornado nos presenta lo mejor. El director se empeña en entregar su discurso desde el plano visual. Los diálogos son escasos y toda la fuerza del relato descansa en las interpretaciones de Tim Roth, Jack Lowden y Kôki. Roth se nos da como el clásico villano de los westerns, mientras que Kôki es una suerte de antiheroína. La química entre antagonista y protagonista es muy efectiva y logra crear un clímax intenso que inevitablemente nos arrastra hasta el acostumbrado duelo final.
La cinematografía y la música recrean de forma perfecta el ambiente del western. Aun cuando por momentos el ritmo de la película se ralentiza demasiado, el gesto técnico la rescata. El director Maclean reafirma su estilo minimalista y con tono poético, tal cual lo había hecho en su película anterior Slow West (2015). En cierto modo Tornado se encarna como un homenaje a los héroes del spaghetti westerns y a los gloriosos guerreros de las épicas japonesas. No es difícil escuchar los ecos de los samuráis de Kurosawa y de los pistoleros de Leone dispersos en la forma y el estilo de Tornado.
Puede que para los que no disfrutan este género cinematográfico Tornado se antoje como una película difícil para conectar por su tono narrativo y su fuerte dependencia de lo cánones del género. Pero para los que se encuentran más a gusto navegando por estas aguas el filme es una apuesta segura.



